jueves, 7 de mayo de 2015

¿Te enamoraste de mi?

No te culpo ¿sabes? Dices estar enamorado de una persona linda, única, sincera, bella, dedicada, risueña, comprometida, soñadora, juguetona, ambiciosa, cínica, sarcástica, tierna, romántica, traviesa, solidaria, amigable, cariñosa, ¿modesta? creo que no, ¿qué esperabas?, si soy mi porrista personal y fan número uno, ¿realmente crees que te enamoraste? o ¿estás en proceso de...?
No creo ninguna de las dos, ¿que cuándo lo haré?...

Cuando te pierdas en mis ojos de la misma manera en que lo haces al ver mi escote, quieras pasar únicamente por un beso de buenas noches aunque ya sea tarde, tomes mi mano al salir a caminar, acudas a mi lado en un momento difícil así sea sólo para consolarme, no puedas dejar de pensar en mi, en nuestra primera cita y cada uno de los besos que hemos compartido.

Cuando aprendas a escucharme, te intereses por mis gustos y pasiones como yo lo hago en los tuyos, si al estar con tus amigos te refieres a mi como esa persona especial y al presentarme digas con una sonrisa "es ella", permanezcas despierto solo para hablar conmigo o te tomes un tiempo en tu ajetreado día para enviarme un mensaje y no sientas la necesidad de miara a nadie más.

Cuando tus te quiero y te extraño sean sinceros (créeme que me daré cuenta), te arregles para mi, me prestes más atención que al celular, dejes a un lado la pena o el miedo por conocer a mi familia y que yo lo haga con la tuya, en el momento que me convierta en tu parte favorita de tus múltiples pasiones.

Cuanto tu mirada penetre más allá de la ropa, despiertes a mi lado en mi estado natural, sin maquillaje, cabello alborotado e incluso mal aliento y aún así no puedas esperar para darme un beso de buenos días, pienses en mi al escuchar una canción, veas una película o simplemente llegue a tu mente la palabra amor, prefieras charlar conmigo que con quien quiera que esté al otro lado del teléfono, me saborees y disfrutes por completo antes de "jugar".

Cuando hagas lo imposible posible, dejes al descubierto a tu nunca antes visto lado cursi y romántico, dejes de decirme que harás todo para conquistarme y empieces a actuar, tus besos estén cargados de cariño y no de lujuria (al menos no tanto), pienses en arrancarme suspiros y no la ropa.

Cuando conozcas a todas mis yo, desde la niña juguetona, la adicta al romance, la pasional lujuriosa, la dramática Shakespeariana, la chiquita berrinchuda, la enojona impaciente, la ambiciosa soñadora, la sensible chillona, la misteriosa y algo celosa, y te enamores de todas y cada una de ellas, no sólo de la que esta sonriendo todo el tiempo.

Porque como dice Marilyn Monroe "Si no puedes soportarme en mis peores momentos, entonces estoy segura de que no me mereces en los mejores", sólo que difiero en el soportar, eso implicaría un sacrificio, y no quiero que te sacrifiques, sólo que me quieras, como soy y en cualquiera de mis etapas.

Entonces cuando todo eso pase sabré que realmente te has enamorado... y yo podré decir SI     



Escrito por: Sue FC 

martes, 5 de mayo de 2015

Disertaciones: Directamente proporcional

Seguramente deben conocer una ley de la física que dice algo así como que a toda acción corresponde una reacción de la misma intensidad en sentido opuesto. Me parece que en la materia funciona perfectamente ¿pero es igual en la interacción entre las personas?

Me parece que no, cuando las personas andan por la vida asistiendo a quien lo requiere difícilmente tendrán consecuencias negativas, por el contrario, entra en juego la “justicia divina” y en algún momento verá retribuida su acción aunque lo hayan hecho sin esperar nada a cambio. Y por el contrario, si alguien se dedica fastidiar al prójimo, seguramente en su camino se encontrará a su antagonista que le hará pagar sus cuentas pendientes.

Por otra parte, durante toda mi existencia he escuchado a la gente lamentarse y lamentarse de todo. Los medios de comunicación difunden cualquier cantidad de mensajes de personas quejándose de su situación y obviamente culpando a un tercero, que por supuesto es el gobierno, a quien visualizan como un Titán malvado y omnipresente cuyo único fin es arruinar la vida de las personas.

También sabemos muchas historias de gente desafortunada que tiene una vida miserable y cuenta una y otra vez como alguien le arruinó la existencia. Y esa persona no es necesariamente el gobierno ni un súper villano de película hollywoodense, a veces señalan a sus papás, hermanos, tíos perversos, vecinos envidiosos, jefes malvados, suegras brujas, etc.

Todas éstas “víctimas” tienen algo en común, viven una tragedia griega, es decir, la desgracias los persiguen e irremisiblemente en su destino está el infortunio sin que ellos puedan hacer nada para evitarlo. Se saben incapaces de modificar su vida  y tienen plenamente identificado al presunto responsable.

Ambas situaciones, la de la justicia divina y la tragedia griega, hacen una historia redonda. Por ahí andan personas queriendo fastidiar a otros, ¿pero que creen? Ja, próximamente recibirán su merecido por algún justiciero vengador. Esta situación aplica perfectamente para una película, donde se exponen vidas ficticias y además la víctima recibe al final una recompensa y vive feliz para siempre.

Pero ¿nuestras vidas funcionan así? Es más, ¿nos gustaría que nuestro existir dependiera de ésta lógica? Yo quisiera pensar que no. Lamentablemente algunas personas están resignadas bajo éste esquema. Su sufrimiento o felicidad es consecuencia de un tercero.

Para evitar caer en un esquema similar, es imprescindible saber que entre los accesorios con que nacemos, tenemos una dosis gigantesca de libertad y voluntad, con la cual podemos tomar las decisiones necesarias y dirigir nuestra vida hacia donde decidamos sin importar que otros intenten incidir en ella. Sé que ocasionalmente nos encontraremos por ahí algún “villano reventón” (lo entenderán los mayores de 30), pero podemos darle la vuelta o ignorarlo.



Otra premisa fundamental, es saber que está en nosotros darle el poder a alguien para que nos fastidie, con la excepción que nos sorprenda con una agresión física. Pero las palabra no duelen, si alguien nos dice que tenemos cara de perro, nosotros, si es que decidimos tomarnos el tiempo de aclararlo –yo recomendaría ignorarlo-, podemos argumentar que esa es su opinión, pero nosotros sabemos que somos lindos, encantadores y muy brillantes.


Por supuesto, las personas que tienen objetivos claros, saben quienes son y por cuales caminos quieren andar, se deslizarán ligeros por la vida y sumaran aprendizajes con cada persona que se les cruce, y si se topan con algún potencial villano, podrán darle la vuelta o analizar la mala inversión de tiempo que es tener como meta fastidiar a los demás, capacidad que se desvanece cuando se topa con alguien inteligente y seguro de sí mismo.

Escrito por: Lu Co

lunes, 4 de mayo de 2015

Difícil, ser o no ser....

...He ahí el dilema...

Existe una leyenda urbana que asecha la mente del ser humano, principalmente al género femenino, se dice que mientras más difícil eres, más atractiva resultas...

Hace quien sabe cuantos años y por que razón a alguien se le ocurrió la brillante ecuación "El tiempo de tardanza en una conquista, es directamente proporcional a la satisfacción de la relación"
En otras palabras quiere decir que mientras más tardes en aflojarle más se esforzará y querrá tener algo serio contigo.

No recuerdo quien me dijo aquella suposición pero desde que tengo memoria esta presente dentro de mi cabeza aunque no de mi pensar.
Con la intención de descubrir la verdad decidí (hace algún tiempo) llevar dicha teoría a la práctica, y para ser honesta estoy algo confundida, encontré variaciones, excepciones y condiciones aplicables a tan conocida frase; pero antes de contarles quiero dejar en claro que mis "descubrimientos" no los considero verdades universales y absolutas, quizá solo son cosas que me pasan a mi, o puede ser que te identifiques con alguna y al leerlas estés asintiendo con la cabeza, una vez dicho esto continuemos...

De las primeras cosas que noté es la edad como un factor importante, mientras más joven eres más te proyectas en la frase "lo difícil enamora", esto puede ser por inmadurez o bien porque estas en la etapa de devorar el mundo, una vez que terminas la sopa, quieres el plato fuerte, luego la ensalada y pasar rápidamente al postre, ¿cómo para qué repetir la sopa?, con el tiempo tal vez ya no te moleste servirte dos veces de algún platillo.

También está la personalidad, si eres una persona ambiciosa y competitiva probablemente sientas una mayor atracción por alguien que crees que no puedes tener, sobre todo cuando no estás acostumbrado al rechazo. Viéndolo del otro lado si eres alguien influenciable y todas tus amigas ya te advirtieron que si le aflojas lo pierdes, querrás hacerte del rogar lo más que se puede hasta que uno de los dos se canse, posiblemente sea él de estar esperando a la princesa.

Luego está la madurez, si ya superaste los "que dirán" y basas tus decisiones en antojos, gustos y deseos personales, quizá también creas que "el hacerse la difícil" está pasado de moda y es algo propio de los tiempos de tus antepasados, prefieres dejarte llevar y que pase lo que tenga que pasar, que las cosas fluyan sin complicaciones, tú lo disfrutarás de igual manera si es una noche loca como la que describe Enrique Iglesias en su canción está padre y si llegan a una relación también, lo importante es divertirse y dejar de preocuparse.

Además descubrí que en la mayoría de los casos alguien toma el papel de hacerse el difícil con el propósito de buscar una relación y aunque generalmente ese rol es interpretado por las mujeres, cuando ellas deciden no tomarlo y jugar a no tener compromisos el hombre toma el papel, aún no descubro la razón, quizá es porque se necesitan ambos papeles en ese juego de las relaciones.

Por lo tanto, llegué a la conclusión que esa absurda ecuación es algo más personal que general, el resultado depende de nosotros mismos y de nuestras intenciones, finalmente no hay ningún dilmea, el punto simplemente es SER.

Escrito por: Sue FC 

viernes, 1 de mayo de 2015

Disertaciones: De títulos y apodos

En la mayoría de las presentaciones, dícese del momento en que un conocido nos introduce con una persona hasta el momento desconocida para nosotros, es muy común que utilice la inofensiva frase: Te presento a mi amiga, mi hermana, mi novia, mi esposa, mi vecina, mi jefe, etc.



Al parecer esta frase es socialmente aceptable pero ¿lo es ontológicamente? Yo sé que la lógica de pensamiento nos hace concebir a las personas en relación a nosotros, sin embargo esta acepción anula completamente la esencia otro, entonces las personas con las que convivimos solamente son en relación con el vínculo que mantienen conmigo. ¿Es eso válido o simplemente es una forma del lenguaje?

La situación se agrava cuando el recién presentado nos introduce con una tercera persona y se refiere a nosotros como la amiga, compañera, vecina o lo que sea de su conocido, muchas veces (la mayoría) no se aprendió nuestro nombre, en caso de que éste haya sido mencionado.

Estas formas sociales, podrían percibirse como una falta de respeto, toda vez que no toman en cuenta que no es lindo referirse a las personas como objetos (la mesa, el libro, la botella) y dejan a un lado que todos los seres humanos somos algo más y tenemos muchas características más importantes que el vínculo que podemos guardar con las personas con que convivimos.

Para la fortuna de todos nosotros, cuando nacemos tenemos el derecho a tener un nombre el cual nos identifica y hace más específicos con los apellidos. ¿Porque no referirse a nosotros utilizándolo? Yo particularmente prefiero que quienes me conozcan me relacionen al menos con mi nombre (ya con el tiempo se darán cuenta de lo maravillosa que soy –aja-) y no me asocien a un título impuesto por mi relación con quien nos presentó.

Hay algunas personas, sino es que muchas, a las que les gusta que les cuelguen los títulos, particularmente si se trata de sus logros. Disfrutan mucho que les digan Doctor, Licenciado, Maestro, Comandante, Jefe, etc. sin darse cuenta que esto los despersonaliza por completo, bien podrían ser el Servilletero, la Cama o el Cajón, es decir, hay muchos como ellos y con el mismo título que en ocasiones también se puede relacionar con su función.

O peor aún, he contemplado algunas discusiones entre parejas, que se sienten verdaderamente ofendidas porque no son presentadas a las amistades del otro con su título oficial y legitimador de novio/novia o esposo/esposa. Quizá sería más correcto al menos determinarlas por alguna de sus actividades: la mujer que me hace feliz o el usuario frecuente de mi cama.

Por otra parte, muy cerca de los títulos que les colgamos a las personas, encontramos a los apodos. Recientemente el bulling ha viciado su uso, ya que es utilizado con la intención de humillar. Pero originalmente resaltaba algún atributo o característica y algunos de ellos se asignaban de manera cariñosa.

No obstante, que el apodo tiene la ventaja de que al menos nos dice algo de la persona, en mi perspectiva ambas formas de referirnos a los seres humanos es irrespetuosa, toda vez que anula por completo su individualidad y soslaya sus atributos. ¿A qué mujer le gustaría salir con El Suavecito, La Gorda, El Gargajo, El Cochipuerco, El Pitufo, El Soplamocos, El Tigre, Umpa Lumpa, El Coco, El Pedorro, El Marras, El Perro o alguno de esos ingeniosos apodos que se les ocurren a los hombres? ¿O peor aún ser su esposa o hijo?

Les he contaré mi primera experiencia en el conocimiento de los apodos. En mi tierna infancia, en uno de los primeros paseos familiares de que tengo recuerdo, viajamos a visitar a mi abuela materna al estado de guerrero a un pueblito a la mitad de la nada. Por supuesto todas las personas que ahí vivían se conocían de toda la vida y en su rutina diaria se encontraban varias veces al día cuando acudían al molino, a la carne, por el queso, petróleo, pan, etc.

Uno de esos días mi abuelita le pidió permiso a mi mamá para que yo la acompañara a hacer sus de adquisiciones que incluían un montón de visitas con sus conocidos y familiares. Yo un poco asustada por la futura expedición le solicité a mi abuelita que nos acompañará una niña vecina que además era mi compañera de juegos.

Así empezamos las tres el recorrido, pasamos con don Titino por el pan, luego fuimos a la carne con Don Pedro, la crema y leche con doña Petra, etc. Ya habíamos realizado la mitad del recorrido y en cada uno de los lugares a los que acudíamos, mi abuelita me presentaba como su nieta la más pequeña.

Finalmente pasábamos por la casa de una señora muy social, que estaba enterada de absolutamente todo lo que pasaba en el pueblo y siempre estaba ávida de más información. Al vernos llegar, antes de saludar sus ojos curiosos nos inspeccionaron. Y sin más se dirigió a mi pequeña amiga y la cuestionó: ¿Tú eres hija de la Marrana Echada y la Mirinda?

Mis ojos se abrieron como platos ante la sorpresa de saber que mi amiga era hija de un porcino y un refresco de naranja, no daba crédito a lo que oía. En mi estancia en casa de mi abuelita había escuchado cualquier cantidad de historia sobre brujas y nahuales (personas que en la noche se convierten en animales), por lo que inmediatamente imaginé el momento del nacimiento de mi compañera dentro de una camada de 12 puerquitos, seguramente en ese remoto lugar todo era posible.

Mi abuelita con toda naturalidad y sin notar nuestra cara de sorpresa –porque mi amiga pareció tampoco entender del todo- contesto que sí. Entonces la mirada curiosa de la mujer se dirigió a mí y me preguntó: ¿Y tú de quién eres? Gracias a Dios mi abuelita contestó por mí y le explicó que era su nieta la más chiquita y resultó que yo también era hija de un nahual, puesto que mi papá era un Pollo –quizá por eso siempre sentí que no encajaba en la escuela.

Tras terminar todas las adquisiciones de mi abuelita, regresamos a la casa. Yo estaba llena de dudas y mi amiga al parecer también porque inmediatamente corrió a casa de su abuelita, que era la vecina, supongo a exigir explicaciones sobre su sobrenatural origen.

Escrito por: Lu Co

jueves, 30 de abril de 2015

El síndrome de Peter Pan

El otro día pensaba en lo difícil que es crecer, las miles de responsabilidades que uno adquiere al momento de hacerse mayor y extrañé mucho mi niñez, era más fácil ¿saben? Y aprovechando que es el día del niño, pensé ¿por qué no dedicarle este artículo a los pequeños que siguen dentro de nosotros?

Cuando eres niño únicamente te preocupas si Santa Claus te cachó haciendo travesuras y te ha puesto en la lista negra, si el día se nubla y comienza a llover corres a brincar a los charcos y organizar una carrera de barcos de papel, las peleas con tus amigos pierden sentido a los tres minutos, los jardines son lugares mágicos donde puedes explorar hasta el más recóndito lugar en busca de algún dragón, ensuciarse las manos era el resultado de una fábrica de pasteles con lodo y la única responsabilidad con la que tenías que cargar eran las calificaciones, todo es felicidad y si lloras por algún raspón mamá vendrá corriendo a darle un beso mágico que hará sanar la herida.

Y de pronto puff los años de caen encima como dulces de piñata, las responsabilidades llegan a tu vida, ya no sólo tienes que lidiar con la escuela, ahora están cientos de deberes en el hogar, tu cuerpo, tus relaciones dentro y fuera de casa, angustias, celos, dramas, crudas, con el paso del tiempo trabajo, gastos y hasta familia en algunas ocasiones y entonces llega la pregunta del millón ¿en qué momento pasó? ¿Cuándo dejamos de jugar? No es que ya no nos divirtamos claro que la edad también tiene sus beneficios entre ellos la libertad, aprendizajes y obviamente cientos de risas.

Varias veces he extrañado más de lo debido ser pequeña, como el niño eterno, el famoso Peter Pan, que juega día y noche, tiene miles de aventuras con los niños perdidos, convive con las hadas y le hace travesuras al atormentado capitán Garfio, no entiendo cómo es que Wendy teniendo la oportunidad de divertirse todo el tiempo decide volver a casa y crecer, seguramente no pensó en lo difícil que sería la escuela, encontrar trabajo, lidiar con un jefe, sufrir por un corazón roto o mantener a una familia.

Dicen por ahí que siempre tendremos dentro de nosotros a un niño interior, sólo se necesita prestar atención a su vocecita que grita con todas sus fuerzas desde el fondo de nosotros, y aunque me considero una niña juguetona sé que no soy la misma de hace 15 años, seguiré creciendo y aunque deje la ventana abierta y cuente cuentos en voz alta Peter Pan no vendrá por mí, ya no puedo volver al país de Nunca jamás, pero hay algo que sí puedo hacer, reír, mantener esa mirada inocente que se asombra con la aparición de un arco iris, tomar uno o varios minutos para escuchar a esa niña que vive dentro de mí y prometerle que seguiré jugando, y aunque el síndrome de Peter Pan represente la inmadurez, rebeldía, irresponsabilidad, entre otras cosas no tan positivas para la sociedad, para mi simplemente significará volar con pensamientos felices.    


Escrito por: Sue FC 

martes, 28 de abril de 2015

Disertaciones: Borracho o alcohólico

Con mucho cariño para ti…

¿Alguna vez has jugado Beer Pong, El Camión, Pirámide, Trébol, Fuck the Dealer, Caricachupas, Yo Nunca Nunca, Carta Borracha, Siete Loco, El Quinito, Okalimocho, El Señor del Tres, El Dado, 7-14-21, El Duro, Círculo Vicioso, Spin Duro, Happy King, La Embarazada, Ruleta Borracha, La Carrera de la Cerveza o El Chupito Escondido?¿O conoces la tonada de la contagiosa y popular canción “Queremos saber si …. es amigo, fondo, fondo, fondo, fondo…”?

Si no lo has hecho, seguramente tienes más de 30 años y no has estado en fiestas de veinteañeros (o menos). Son juegos cuyo principal ingrediente es el alcohol y son protagonistas en casi todas las reuniones de adultos jóvenes, su objetivo es emborrachar hasta la inconciencia a sus participantes.



 En virtud de que yo tengo la fortuna de tener dos hijos de 22 y 23 años, he asistido a éstas reuniones, que inician con la ingesta de cerveza, pasan por el brandy, anís, pulque, tequila, whisky, vodka, vueltas a la izquierda/a la derecha, ron, etc. y finalizan con la aparición del Tonayan en cualquiera de sus presentaciones, unas muy popular son las aguas locas y las pinkys.

No puedo negar que en algún momento las reuniones suelen ser muy entretenidas, al menos para los jóvenes o para los adultos alternativos, pero siempre llega un punto en que el mala copa surge de las entrañas de la persona menos esperada, inicia muy risueña, pasa a la euforia (carcajadas, amor extremo, llanto), luego se revela su ser más sensual (busca el contacto físico a toda costa) e intenta comunicarse en arameo antiguo que nadie entiende por lo que se molesta y torna agresiva profiriendo insultos hasta para su maestra de kínder y finalmente acabar inconsciente tras expulsar buena parte de su ingesta.

A riesgo de sonar como mi madre, abuela o tía metiche, quisiera comentar que cuando yo tenía esa edad… (ja ja ja ja sí sueno así), en las reuniones el alcohol sí era un invitado, pero no el protagonista, el objetivo era esencialmente convivir, intercambiar perspectivas, intentar ligar al chico que siempre veíamos pero hasta el momento nos ignoraba, algunos se animaban a entonar sus aspiraciones y frustraciones acompañados por una guitarra que no podía faltar y otros presumían sus mejores pasos de baile.

Durante toda mi vida he tenido la oportunidad de convivir con cientos de consumidores de alcohol y a pesar de que confieso que en algún momento fui una de sus más fervientes usuarias, hoy de manera frecuente debo debatir sobre la conveniencia de su consumo.
No tengo muy claro si es la adultez que me entró con todo o que ingerir tanto destilado desempañó mi óptica. Estoy en desacuerdo con el exagerado consumo de alcohol e incluso me sorprendo de verme casi molesta por no poder evitar que mi pequeño sea más aséptico que un quirófano por la ingestión casi maratónica de bebidas embriagantes.

Mi amiga wilkipedia menciona que el alcoholismo es un padecimiento que genera una fuerte necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestándose a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta.

Es por esto que recientemente el debate ¿borracho o alcohólico? ha ocupado algunas horas de mi convivencia familiar. El argumento de mi vecino es que sólo lo hace para divertirse y el mío se centra en que su preferencia por las bebidas ha hecho que desatienda algunas de sus obligaciones, es decir, para mí el consumo de alcohol se convierte en un problema cuando obstaculiza el cumplimiento de las responsabilidades además de que pone en riesgo la integridad física en muchos sentidos.

Todos sabemos que en más del 50% de los accidentes de tránsito el alcohol tuvo algo que ver (conductores borrachos, no crean que botellas poseídas y errantes), cuántas veces no hemos oído de las cada vez más populares congestiones alcohólicas, en las que alguien ingirió bebidas embriagantes hasta envenenar su organismo y colapsarlo, aunque en algunas ocasiones se debe a la calidad y no a la cantidad del producto (bebidas adulteradas).

Por supuesto, en este mundo en donde la información está al alcance de la mano de todos, los jóvenes tienen conocimiento de ambas situaciones, sin embargo, su argumento favorito es: A MI NO ME VA A PASAR, yo soy más listo. Estoy casi segura que lo mismo dijeron las víctimas de las decenas de accidentes que ocurren todos los días.

Las autoridades ponen su granito de arena para aliviar este mal social, e instalan alcoholímetros en las principales avenidas o en las inmediaciones de bares y antros, sin embargo, los jóvenes conductores cuentan con todo un sistema de información que les avisa a través de las redes sociales la ubicación de estos puntos y las rutas para evitarlos. O como mi hijo que tiene algún pacto con el dios Baco, lo detienen cada que se topa con uno y ¿adivinen qué? Nunca rebasa los límites de alcohol permitido, y no sé qué pasa porque yo lo veía borroso.

Definitivamente nadie puede negar que el alcohol es un factor de riesgo para la integridad física de las personas… ¿Ustedes que opinan?


P.D. El agua de avena, además de adelgazar, ayuda a desintoxicar el hígado…. 

Escrito por: Lu Co

lunes, 27 de abril de 2015

Amor a primera vista

¿Qué tan cierta es esa maravillosa idea que durante años ha sido alimentada por las películas Hollywoodenses?

Cuando eres niño y llegas a sentir esa atracción por primera vez, ¿realmente puedes llamarle amor?, quizá la inocencia y falta de experiencia no saben que es ese extraño sentimiento que hace revolotear tu estómago y confunden un “gusto” con un sentimiento que más adelante, con la madurez será increíble.


Siendo más grande, ocurre algo similar, pongámoslo en contexto, estas en un bar con tus amigas y del otro lado captas una mirada insistente y algo coqueta ¿por qué no?, es alguien que por un motivo alguno llamó tu atención y al parecer tú la de él, ¿podrás llamar a eso amor a primera vista? O simplemente es ¿una calentura instantánea?, de niño es casi imposible haya sido un deseo sexual debido a que no tienes ni idea de que se trata, pero una vez que eres mayor, ¿cómo diferencias el sentimiento de amor de las ganas de tener una noche de pasión?

En lo personal creo que el tan famoso “amor a primera vista” es imposible, de por si es un proceso largo cuando conoces a alguien y llegas a tener una relación formal con dicha persona. Seguramente cuando tu noviazgo inicia si tus amigas te preguntan si estas enamorada, pensarás obvio no, apenas lo conozco, por supuesto que lo quieres y sientes un cariño particular por tu pareja pero del dicho al hecho hay mucho trecho, no pueden esperar ni tu ni el que por arte de magia estén en una burbuja de amor eterno, puro e instantáneo; ahora que lo pienso, ¿cómo es que la princesas de los cuentos se fueron a vivir al palacio del príncipe sin si quiera haber platicado con él?  ¿Acaso un baile fue suficiente para Cenicienta como para saber que era el amor de su vida?

No pretendo parecer el grinch del romance, tengo una fe ciega en el amor, me parece el sentimiento más lindo que existe en el mundo pero creo que para poder sentir ese amor como el que venden las películas se debe de trabajar en ello para conseguirlo, quizá con el paso del tiempo cuando ya sientas que estás enamorada sigas sin saber la razón del por qué te sientes así, pero al menos tienes ciertos argumentos dentro de ti un tanto inexplicables como justificación de ese maravilloso sentimiento.

Tal vez el amor a primera vista es el pretexto para entablar una conversación por primera vez, misma que dará paso a una serie de sucesos únicos, mágicos, cargados de emociones irrepetibles.  

 El grupo “Sin Bandera”  tiene una canción que en lo personal me gusta mucho, que habla sobre eso; A primera vista”, seguramente la habrán escuchado anteriormente, creo que es muy parecido a las películas, ¿cómo es posible que sienta suya a esa mujer que conoció hace una hora en un bar?, quizá parezca incluso algo enfermo si lo vemos de ese modo, podría ser un acosador psicótico; pero claro, el ser humano, en especial las mujeres, disfrutan de oír románticas historias sin importar que tan descabelladas o peligrosas serían en la vida real.

Aunque por otro lado hay una excepción a esa imposibilidad del amor a primera vista, seguramente los que hayan pasado por dicha experiencia me darán la razón, particularmente las mujeres, quienes conocieron ese maravilloso amor primerizo e incondicional en la sala de partos.

Escrito por: Sue FC