No te culpo ¿sabes? Dices estar enamorado de una persona linda, única, sincera, bella, dedicada, risueña, comprometida, soñadora, juguetona, ambiciosa, cínica, sarcástica, tierna, romántica, traviesa, solidaria, amigable, cariñosa, ¿modesta? creo que no, ¿qué esperabas?, si soy mi porrista personal y fan número uno, ¿realmente crees que te enamoraste? o ¿estás en proceso de...?
No creo ninguna de las dos, ¿que cuándo lo haré?...
Cuando te pierdas en mis ojos de la misma manera en que lo haces al ver mi escote, quieras pasar únicamente por un beso de buenas noches aunque ya sea tarde, tomes mi mano al salir a caminar, acudas a mi lado en un momento difícil así sea sólo para consolarme, no puedas dejar de pensar en mi, en nuestra primera cita y cada uno de los besos que hemos compartido.
Cuando aprendas a escucharme, te intereses por mis gustos y pasiones como yo lo hago en los tuyos, si al estar con tus amigos te refieres a mi como esa persona especial y al presentarme digas con una sonrisa "es ella", permanezcas despierto solo para hablar conmigo o te tomes un tiempo en tu ajetreado día para enviarme un mensaje y no sientas la necesidad de miara a nadie más.
Cuando tus te quiero y te extraño sean sinceros (créeme que me daré cuenta), te arregles para mi, me prestes más atención que al celular, dejes a un lado la pena o el miedo por conocer a mi familia y que yo lo haga con la tuya, en el momento que me convierta en tu parte favorita de tus múltiples pasiones.
Cuanto tu mirada penetre más allá de la ropa, despiertes a mi lado en mi estado natural, sin maquillaje, cabello alborotado e incluso mal aliento y aún así no puedas esperar para darme un beso de buenos días, pienses en mi al escuchar una canción, veas una película o simplemente llegue a tu mente la palabra amor, prefieras charlar conmigo que con quien quiera que esté al otro lado del teléfono, me saborees y disfrutes por completo antes de "jugar".
Cuando hagas lo imposible posible, dejes al descubierto a tu nunca antes visto lado cursi y romántico, dejes de decirme que harás todo para conquistarme y empieces a actuar, tus besos estén cargados de cariño y no de lujuria (al menos no tanto), pienses en arrancarme suspiros y no la ropa.
Cuando conozcas a todas mis yo, desde la niña juguetona, la adicta al romance, la pasional lujuriosa, la dramática Shakespeariana, la chiquita berrinchuda, la enojona impaciente, la ambiciosa soñadora, la sensible chillona, la misteriosa y algo celosa, y te enamores de todas y cada una de ellas, no sólo de la que esta sonriendo todo el tiempo.
Porque como dice Marilyn Monroe "Si no puedes soportarme en mis peores momentos, entonces estoy segura de que no me mereces en los mejores", sólo que difiero en el soportar, eso implicaría un sacrificio, y no quiero que te sacrifiques, sólo que me quieras, como soy y en cualquiera de mis etapas.
Entonces cuando todo eso pase sabré que realmente te has enamorado... y yo podré decir SI
Escrito por: Sue FC ❤
jueves, 7 de mayo de 2015
martes, 5 de mayo de 2015
Disertaciones: Directamente proporcional
Seguramente deben
conocer una ley de la física que dice algo así como que a toda acción
corresponde una reacción de la misma intensidad en sentido opuesto. Me parece
que en la materia funciona perfectamente ¿pero es igual en la interacción entre
las personas?
Me parece que no,
cuando las personas andan por la vida asistiendo a quien lo requiere
difícilmente tendrán consecuencias negativas, por el contrario, entra en juego
la “justicia divina” y en algún momento verá retribuida su acción aunque lo
hayan hecho sin esperar nada a cambio. Y por el contrario, si alguien se dedica
fastidiar al prójimo, seguramente en su camino se encontrará a su antagonista
que le hará pagar sus cuentas pendientes.
Por otra parte, durante
toda mi existencia he escuchado a la gente lamentarse y lamentarse de todo. Los
medios de comunicación difunden cualquier cantidad de mensajes de personas
quejándose de su situación y obviamente culpando a un tercero, que por supuesto
es el gobierno, a quien visualizan como un Titán malvado y omnipresente cuyo
único fin es arruinar la vida de las personas.
También sabemos muchas historias de gente desafortunada que tiene una vida miserable y cuenta
una y otra vez como alguien le
arruinó la existencia. Y esa persona no es necesariamente el gobierno ni un
súper villano de película hollywoodense, a veces señalan a sus papás, hermanos,
tíos perversos, vecinos envidiosos, jefes malvados, suegras brujas, etc.
Todas éstas “víctimas”
tienen algo en común, viven una tragedia griega, es decir, la desgracias los
persiguen e irremisiblemente en su destino está el infortunio sin que ellos
puedan hacer nada para evitarlo. Se saben incapaces de modificar su vida y tienen plenamente identificado al presunto responsable.
Ambas situaciones, la
de la justicia divina y la tragedia griega, hacen una historia redonda. Por ahí
andan personas queriendo fastidiar a otros, ¿pero que creen? Ja, próximamente
recibirán su merecido por algún justiciero vengador. Esta situación aplica
perfectamente para una película, donde se exponen vidas ficticias y además la
víctima recibe al final una recompensa y vive feliz para siempre.
Pero ¿nuestras vidas
funcionan así? Es más, ¿nos gustaría que nuestro existir dependiera de ésta
lógica? Yo quisiera pensar que no. Lamentablemente algunas personas están
resignadas bajo éste esquema. Su sufrimiento o felicidad es consecuencia de un
tercero.
Para evitar caer en un
esquema similar, es imprescindible saber que entre los accesorios con que
nacemos, tenemos una dosis gigantesca de libertad y voluntad, con la cual
podemos tomar las decisiones necesarias y dirigir nuestra vida hacia donde
decidamos sin importar que otros intenten incidir en ella. Sé que
ocasionalmente nos encontraremos por ahí algún “villano reventón” (lo
entenderán los mayores de 30), pero podemos darle la vuelta o ignorarlo.
Otra premisa
fundamental, es saber que está en nosotros darle el poder a alguien para que
nos fastidie, con la excepción que nos sorprenda con una agresión física. Pero
las palabra no duelen, si alguien nos dice que tenemos cara de perro, nosotros,
si es que decidimos tomarnos el tiempo de aclararlo –yo recomendaría
ignorarlo-, podemos argumentar que esa es su opinión, pero nosotros sabemos que
somos lindos, encantadores y muy brillantes.
Por supuesto, las
personas que tienen objetivos claros, saben quienes son y por cuales caminos
quieren andar, se deslizarán ligeros por la vida y sumaran aprendizajes con
cada persona que se les cruce, y si se topan con algún potencial villano,
podrán darle la vuelta o analizar la mala inversión de tiempo que es tener como
meta fastidiar a los demás, capacidad que se desvanece cuando se topa con
alguien inteligente y seguro de sí mismo.
Escrito por: Lu Co
Escrito por: Lu Co
lunes, 4 de mayo de 2015
Difícil, ser o no ser....
...He ahí el dilema...
Existe una leyenda urbana que asecha la mente del ser humano, principalmente al género femenino, se dice que mientras más difícil eres, más atractiva resultas...
Hace quien sabe cuantos años y por que razón a alguien se le ocurrió la brillante ecuación "El tiempo de tardanza en una conquista, es directamente proporcional a la satisfacción de la relación"
En otras palabras quiere decir que mientras más tardes en aflojarle más se esforzará y querrá tener algo serio contigo.
Existe una leyenda urbana que asecha la mente del ser humano, principalmente al género femenino, se dice que mientras más difícil eres, más atractiva resultas...
Hace quien sabe cuantos años y por que razón a alguien se le ocurrió la brillante ecuación "El tiempo de tardanza en una conquista, es directamente proporcional a la satisfacción de la relación"
En otras palabras quiere decir que mientras más tardes en aflojarle más se esforzará y querrá tener algo serio contigo.
No recuerdo quien me dijo aquella suposición pero desde que tengo memoria esta presente dentro de mi cabeza aunque no de mi pensar.
Con la intención de descubrir la verdad decidí (hace algún tiempo) llevar dicha teoría a la práctica, y para ser honesta estoy algo confundida, encontré variaciones, excepciones y condiciones aplicables a tan conocida frase; pero antes de contarles quiero dejar en claro que mis "descubrimientos" no los considero verdades universales y absolutas, quizá solo son cosas que me pasan a mi, o puede ser que te identifiques con alguna y al leerlas estés asintiendo con la cabeza, una vez dicho esto continuemos...
De las primeras cosas que noté es la edad como un factor importante, mientras más joven eres más te proyectas en la frase "lo difícil enamora", esto puede ser por inmadurez o bien porque estas en la etapa de devorar el mundo, una vez que terminas la sopa, quieres el plato fuerte, luego la ensalada y pasar rápidamente al postre, ¿cómo para qué repetir la sopa?, con el tiempo tal vez ya no te moleste servirte dos veces de algún platillo.
También está la personalidad, si eres una persona ambiciosa y competitiva probablemente sientas una mayor atracción por alguien que crees que no puedes tener, sobre todo cuando no estás acostumbrado al rechazo. Viéndolo del otro lado si eres alguien influenciable y todas tus amigas ya te advirtieron que si le aflojas lo pierdes, querrás hacerte del rogar lo más que se puede hasta que uno de los dos se canse, posiblemente sea él de estar esperando a la princesa.
Luego está la madurez, si ya superaste los "que dirán" y basas tus decisiones en antojos, gustos y deseos personales, quizá también creas que "el hacerse la difícil" está pasado de moda y es algo propio de los tiempos de tus antepasados, prefieres dejarte llevar y que pase lo que tenga que pasar, que las cosas fluyan sin complicaciones, tú lo disfrutarás de igual manera si es una noche loca como la que describe Enrique Iglesias en su canción está padre y si llegan a una relación también, lo importante es divertirse y dejar de preocuparse.
Además descubrí que en la mayoría de los casos alguien toma el papel de hacerse el difícil con el propósito de buscar una relación y aunque generalmente ese rol es interpretado por las mujeres, cuando ellas deciden no tomarlo y jugar a no tener compromisos el hombre toma el papel, aún no descubro la razón, quizá es porque se necesitan ambos papeles en ese juego de las relaciones.
Por lo tanto, llegué a la conclusión que esa absurda ecuación es algo más personal que general, el resultado depende de nosotros mismos y de nuestras intenciones, finalmente no hay ningún dilmea, el punto simplemente es SER.
Escrito por: Sue FC ❤
viernes, 1 de mayo de 2015
Disertaciones: De títulos y apodos
En la mayoría de las
presentaciones, dícese del momento en que un conocido nos introduce con una
persona hasta el momento desconocida para nosotros, es muy común que utilice la
inofensiva frase: Te presento a mi amiga, mi hermana, mi novia, mi esposa, mi
vecina, mi jefe, etc.
Al parecer esta frase
es socialmente aceptable pero ¿lo es ontológicamente? Yo sé que la lógica de
pensamiento nos hace concebir a las personas en relación a nosotros, sin
embargo esta acepción anula completamente la esencia otro, entonces las
personas con las que convivimos solamente son
en relación con el vínculo que mantienen conmigo. ¿Es eso válido o simplemente
es una forma del lenguaje?
La situación se agrava
cuando el recién presentado nos introduce con una tercera persona y se refiere
a nosotros como la amiga, compañera, vecina o lo que sea de su conocido, muchas
veces (la mayoría) no se aprendió nuestro nombre, en caso de que éste haya sido
mencionado.
Estas formas sociales,
podrían percibirse como una falta de respeto, toda vez que no toman en cuenta
que no es lindo referirse a las personas como objetos (la mesa, el libro, la
botella) y dejan a un lado que todos los seres humanos somos algo más y tenemos
muchas características más importantes que el vínculo que podemos guardar con
las personas con que convivimos.
Para la fortuna de
todos nosotros, cuando nacemos tenemos el derecho a tener un nombre el cual nos
identifica y hace más específicos con los apellidos. ¿Porque no referirse a
nosotros utilizándolo? Yo particularmente prefiero que quienes me conozcan me
relacionen al menos con mi nombre (ya con el tiempo se darán cuenta de lo
maravillosa que soy –aja-) y no me asocien a un título impuesto por mi relación
con quien nos presentó.
Hay algunas personas,
sino es que muchas, a las que les gusta que les cuelguen los títulos,
particularmente si se trata de sus logros. Disfrutan mucho que les digan
Doctor, Licenciado, Maestro, Comandante, Jefe, etc. sin darse cuenta que esto
los despersonaliza por completo, bien podrían ser el Servilletero, la Cama o el
Cajón, es decir, hay muchos como ellos y con el mismo título que en ocasiones
también se puede relacionar con su función.
O peor aún, he
contemplado algunas discusiones entre parejas, que se sienten verdaderamente
ofendidas porque no son presentadas a las amistades del otro con su título
oficial y legitimador de novio/novia o esposo/esposa. Quizá sería más correcto
al menos determinarlas por alguna de sus actividades: la mujer que me hace feliz o el usuario frecuente de mi cama.
Por otra parte, muy
cerca de los títulos que les colgamos a las personas, encontramos a los apodos. Recientemente el bulling ha
viciado su uso, ya que es utilizado con la intención de humillar. Pero
originalmente resaltaba algún atributo o característica y algunos de ellos se
asignaban de manera cariñosa.
No obstante, que el
apodo tiene la ventaja de que al menos nos dice algo de la persona, en mi
perspectiva ambas formas de referirnos a los seres humanos es irrespetuosa,
toda vez que anula por completo su individualidad y soslaya sus atributos. ¿A
qué mujer le gustaría salir con El
Suavecito, La Gorda, El Gargajo, El Cochipuerco, El Pitufo, El Soplamocos, El Tigre,
Umpa Lumpa, El Coco, El Pedorro, El Marras, El Perro o alguno de esos
ingeniosos apodos que se les ocurren a los hombres? ¿O peor aún ser su esposa o
hijo?
Les he contaré mi
primera experiencia en el conocimiento de los apodos. En mi tierna infancia, en
uno de los primeros paseos familiares de que tengo recuerdo, viajamos a visitar
a mi abuela materna al estado de guerrero a un pueblito a la mitad de la nada.
Por supuesto todas las personas que ahí vivían se conocían de toda la vida y en
su rutina diaria se encontraban varias veces al día cuando acudían al molino, a
la carne, por el queso, petróleo, pan, etc.
Uno de esos días mi
abuelita le pidió permiso a mi mamá para que yo la acompañara a hacer sus de
adquisiciones que incluían un montón de visitas con sus conocidos y familiares.
Yo un poco asustada por la futura expedición le solicité a mi abuelita que nos
acompañará una niña vecina que además era mi compañera de juegos.
Así empezamos las tres
el recorrido, pasamos con don Titino por el pan, luego fuimos a la carne con
Don Pedro, la crema y leche con doña Petra, etc. Ya habíamos realizado la mitad
del recorrido y en cada uno de los lugares a los que acudíamos, mi abuelita me
presentaba como su nieta la más pequeña.
Finalmente pasábamos
por la casa de una señora muy social, que estaba enterada de absolutamente todo
lo que pasaba en el pueblo y siempre estaba ávida de más información. Al vernos
llegar, antes de saludar sus ojos curiosos nos inspeccionaron. Y sin más se
dirigió a mi pequeña amiga y la cuestionó: ¿Tú eres hija de la Marrana Echada y
la Mirinda?
Mis ojos se abrieron
como platos ante la sorpresa de saber que mi amiga era hija de un porcino y un
refresco de naranja, no daba crédito a lo que oía. En mi estancia en casa de mi
abuelita había escuchado cualquier cantidad de historia sobre brujas y nahuales
(personas que en la noche se convierten en animales), por lo que inmediatamente
imaginé el momento del nacimiento de mi compañera dentro de una camada de 12
puerquitos, seguramente en ese remoto lugar todo era posible.
Mi abuelita con toda
naturalidad y sin notar nuestra cara de sorpresa –porque mi amiga pareció
tampoco entender del todo- contesto que sí. Entonces la mirada curiosa de la
mujer se dirigió a mí y me preguntó: ¿Y tú de quién eres? Gracias a Dios mi
abuelita contestó por mí y le explicó que era su nieta la más chiquita y
resultó que yo también era hija de un nahual, puesto que mi papá era un Pollo
–quizá por eso siempre sentí que no encajaba en la escuela.
Escrito por: Lu Co
jueves, 30 de abril de 2015
El síndrome de Peter Pan
El otro día pensaba en lo difícil que es crecer, las miles
de responsabilidades que uno adquiere al momento de hacerse mayor y extrañé
mucho mi niñez, era más fácil ¿saben? Y aprovechando que es el día del niño,
pensé ¿por qué no dedicarle este artículo a los pequeños que siguen dentro de
nosotros?
Cuando eres niño únicamente te preocupas si Santa Claus te
cachó haciendo travesuras y te ha puesto en la lista negra, si el día se nubla
y comienza a llover corres a brincar a los charcos y organizar una carrera de
barcos de papel, las peleas con tus amigos pierden sentido a los tres minutos,
los jardines son lugares mágicos donde puedes explorar hasta el más recóndito lugar
en busca de algún dragón, ensuciarse las manos era el resultado de una fábrica
de pasteles con lodo y la única responsabilidad con la que tenías que cargar
eran las calificaciones, todo es felicidad y si lloras por algún raspón mamá
vendrá corriendo a darle un beso mágico que hará sanar la herida.
Y de pronto puff los
años de caen encima como dulces de piñata, las responsabilidades llegan a tu
vida, ya no sólo tienes que lidiar con la escuela, ahora están cientos de
deberes en el hogar, tu cuerpo, tus relaciones dentro y fuera de casa,
angustias, celos, dramas, crudas, con el paso del tiempo trabajo, gastos y
hasta familia en algunas ocasiones y entonces llega la pregunta del millón ¿en
qué momento pasó? ¿Cuándo dejamos de jugar? No es que ya no nos divirtamos
claro que la edad también tiene sus beneficios entre ellos la libertad,
aprendizajes y obviamente cientos de risas.
Varias veces he extrañado más de lo debido ser pequeña, como
el niño eterno, el famoso Peter Pan, que juega día y noche, tiene miles de
aventuras con los niños perdidos, convive con las hadas y le hace travesuras al
atormentado capitán Garfio, no entiendo cómo es que Wendy teniendo la
oportunidad de divertirse todo el tiempo decide volver a casa y crecer, seguramente
no pensó en lo difícil que sería la escuela, encontrar trabajo, lidiar con un
jefe, sufrir por un corazón roto o mantener a una familia.
Dicen por ahí que siempre tendremos dentro de nosotros a un
niño interior, sólo se necesita prestar atención a su vocecita que grita con
todas sus fuerzas desde el fondo de nosotros, y aunque me considero una niña
juguetona sé que no soy la misma de hace 15 años, seguiré creciendo y aunque
deje la ventana abierta y cuente cuentos en voz alta Peter Pan no vendrá por
mí, ya no puedo volver al país de Nunca jamás, pero hay algo que sí puedo
hacer, reír, mantener esa mirada inocente que se asombra con la aparición de un
arco iris, tomar uno o varios minutos para escuchar a esa niña que vive dentro
de mí y prometerle que seguiré jugando, y aunque el síndrome de Peter Pan
represente la inmadurez, rebeldía, irresponsabilidad, entre otras cosas no tan
positivas para la sociedad, para mi simplemente significará volar con
pensamientos felices.
Escrito por: Sue FC ❤
martes, 28 de abril de 2015
Disertaciones: Borracho o alcohólico
Con mucho cariño para
ti…
¿Alguna vez has jugado Beer Pong, El Camión, Pirámide, Trébol, Fuck
the Dealer, Caricachupas, Yo Nunca Nunca, Carta Borracha, Siete Loco, El
Quinito, Okalimocho, El Señor del Tres, El Dado, 7-14-21, El Duro, Círculo
Vicioso, Spin Duro, Happy King, La Embarazada, Ruleta Borracha, La Carrera de
la Cerveza o El Chupito Escondido?¿O conoces la tonada de la contagiosa y
popular canción “Queremos saber si …. es
amigo, fondo, fondo, fondo, fondo…”?
Si no lo has hecho,
seguramente tienes más de 30 años y no has estado en fiestas de veinteañeros (o
menos). Son juegos cuyo principal ingrediente es el alcohol y son protagonistas
en casi todas las reuniones de adultos jóvenes, su objetivo es emborrachar
hasta la inconciencia a sus participantes.
En virtud de que yo tengo la fortuna de tener
dos hijos de 22 y 23 años, he asistido a éstas reuniones, que inician con la
ingesta de cerveza, pasan por el brandy, anís, pulque, tequila, whisky, vodka,
vueltas a la izquierda/a la derecha, ron, etc. y finalizan con la aparición del
Tonayan en cualquiera de sus presentaciones, unas muy popular son las aguas
locas y las pinkys.
No puedo negar que en
algún momento las reuniones suelen ser muy entretenidas, al menos para los
jóvenes o para los adultos alternativos, pero siempre llega un punto en que el mala copa surge de las entrañas de la
persona menos esperada, inicia muy risueña, pasa a la euforia (carcajadas, amor
extremo, llanto), luego se revela su ser más sensual (busca el contacto físico
a toda costa) e intenta comunicarse en arameo antiguo que nadie entiende por lo
que se molesta y torna agresiva profiriendo insultos hasta para su maestra de
kínder y finalmente acabar inconsciente tras expulsar buena parte de su
ingesta.
A riesgo de sonar como
mi madre, abuela o tía metiche, quisiera comentar que cuando yo tenía esa edad…
(ja ja ja ja sí sueno así), en las reuniones el alcohol sí era un invitado,
pero no el protagonista, el objetivo era esencialmente convivir, intercambiar
perspectivas, intentar ligar al chico que siempre veíamos pero hasta el momento
nos ignoraba, algunos se animaban a entonar sus aspiraciones y frustraciones
acompañados por una guitarra que no podía faltar y otros presumían sus mejores
pasos de baile.
Durante toda mi vida he
tenido la oportunidad de convivir con cientos de consumidores de alcohol y a
pesar de que confieso que en algún momento fui una de sus más fervientes
usuarias, hoy de manera frecuente debo debatir sobre la conveniencia de su
consumo.
No tengo muy claro si
es la adultez que me entró con todo o que ingerir tanto destilado desempañó mi
óptica. Estoy en desacuerdo con el exagerado consumo de alcohol e incluso me
sorprendo de verme casi molesta por no poder evitar que mi pequeño sea más
aséptico que un quirófano por la ingestión casi maratónica de bebidas
embriagantes.
Mi amiga wilkipedia
menciona que el alcoholismo es un padecimiento que genera una fuerte
necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del
mismo, manifestándose a través de determinados síntomas de abstinencia cuando
no es posible su ingesta.
Es por esto que recientemente
el debate ¿borracho o alcohólico? ha ocupado algunas horas de mi convivencia
familiar. El argumento de mi vecino es que sólo lo hace para divertirse y el
mío se centra en que su preferencia por las bebidas ha hecho que desatienda
algunas de sus obligaciones, es decir, para mí el consumo de alcohol se
convierte en un problema cuando obstaculiza el cumplimiento de las
responsabilidades además de que pone en riesgo la integridad física en muchos
sentidos.
Todos sabemos que en
más del 50% de los accidentes de tránsito el alcohol tuvo algo que ver
(conductores borrachos, no crean que botellas poseídas y errantes), cuántas
veces no hemos oído de las cada vez más populares congestiones alcohólicas, en
las que alguien ingirió bebidas embriagantes hasta envenenar su organismo y
colapsarlo, aunque en algunas ocasiones se debe a la calidad y no a la cantidad
del producto (bebidas adulteradas).
Por supuesto, en este
mundo en donde la información está al alcance de la mano de todos, los jóvenes
tienen conocimiento de ambas situaciones, sin embargo, su argumento favorito
es: A MI NO ME VA A PASAR, yo soy más listo. Estoy casi segura que lo mismo
dijeron las víctimas de las decenas de accidentes que ocurren todos los días.
Las autoridades ponen
su granito de arena para aliviar este mal social, e instalan alcoholímetros en
las principales avenidas o en las inmediaciones de bares y antros, sin embargo,
los jóvenes conductores cuentan con todo un sistema de información que les
avisa a través de las redes sociales la ubicación de estos puntos y las rutas
para evitarlos. O como mi hijo que tiene algún pacto con el dios Baco, lo detienen cada que se topa con
uno y ¿adivinen qué? Nunca rebasa los límites de alcohol permitido, y no sé qué
pasa porque yo lo veía borroso.
Definitivamente nadie
puede negar que el alcohol es un factor de riesgo para la integridad física de
las personas… ¿Ustedes que opinan?
P.D. El agua de avena,
además de adelgazar, ayuda a desintoxicar el hígado….
Escrito por: Lu Co
lunes, 27 de abril de 2015
Amor a primera vista
¿Qué tan cierta es esa maravillosa idea que durante años ha
sido alimentada por las películas Hollywoodenses?
Cuando eres niño y llegas a sentir esa atracción por primera
vez, ¿realmente puedes llamarle amor?, quizá la inocencia y falta de
experiencia no saben que es ese extraño sentimiento que hace revolotear tu
estómago y confunden un “gusto” con un sentimiento que más adelante, con la
madurez será increíble.
Siendo más grande, ocurre algo similar, pongámoslo en contexto, estas en un bar con tus amigas y del otro lado captas una mirada insistente y algo coqueta ¿por qué no?, es alguien que por un motivo alguno llamó tu atención y al parecer tú la de él, ¿podrás llamar a eso amor a primera vista? O simplemente es ¿una calentura instantánea?, de niño es casi imposible haya sido un deseo sexual debido a que no tienes ni idea de que se trata, pero una vez que eres mayor, ¿cómo diferencias el sentimiento de amor de las ganas de tener una noche de pasión?
En lo personal creo que el tan famoso “amor a primera vista”
es imposible, de por si es un proceso largo cuando conoces a alguien y llegas a
tener una relación formal con dicha persona. Seguramente cuando tu noviazgo
inicia si tus amigas te preguntan si estas enamorada, pensarás obvio no, apenas lo conozco, por
supuesto que lo quieres y sientes un cariño particular por tu pareja pero del
dicho al hecho hay mucho trecho, no pueden esperar ni tu ni el que por arte de
magia estén en una burbuja de amor eterno, puro e instantáneo; ahora que lo
pienso, ¿cómo es que la princesas de los cuentos se fueron a vivir al palacio
del príncipe sin si quiera haber platicado con él? ¿Acaso un baile fue suficiente para Cenicienta
como para saber que era el amor de su vida?
No pretendo parecer el grinch
del romance, tengo una fe ciega en el amor, me parece el sentimiento más
lindo que existe en el mundo pero creo que para poder sentir ese amor como el
que venden las películas se debe de trabajar en ello para conseguirlo, quizá
con el paso del tiempo cuando ya sientas que estás enamorada sigas sin saber la
razón del por qué te sientes así, pero al menos tienes ciertos argumentos
dentro de ti un tanto inexplicables como justificación de ese maravilloso
sentimiento.
Tal vez el amor a primera vista es el pretexto para entablar
una conversación por primera vez, misma que dará paso a una serie de sucesos
únicos, mágicos, cargados de emociones irrepetibles.
El grupo “Sin Bandera” tiene una canción que en lo personal me gusta
mucho, que habla sobre eso; “A primera vista”, seguramente la habrán escuchado anteriormente, creo que es muy
parecido a las películas, ¿cómo es posible que sienta suya a esa mujer que
conoció hace una hora en un bar?, quizá parezca incluso algo enfermo si lo
vemos de ese modo, podría ser un acosador psicótico; pero claro, el ser humano,
en especial las mujeres, disfrutan de oír románticas historias sin importar que
tan descabelladas o peligrosas serían en la vida real.
Aunque por otro lado hay una excepción a esa imposibilidad
del amor a primera vista, seguramente los que hayan pasado por dicha
experiencia me darán la razón, particularmente las mujeres, quienes conocieron
ese maravilloso amor primerizo e incondicional en la sala de partos.
Escrito por: Sue FC ❤
Escrito por: Sue FC ❤
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






