miércoles, 24 de enero de 2018

DISERTACIONES: ¿POBRE O RICO?


Para mis dos incondicionales compañeros de vida…gracias a ustedes he disfrutado de lo que SOMOS

Hace algunos meses que tuve la oportunidad de conocer en una plataforma de socialización a un sujeto de aproximadamente 30, quien después de torear mis intolerancias lingüísticas ha podido sobrevivir al botón de “suprimir”. Uno de esos días en que intercambiábamos información valiosa respecto a qué habíamos comido resultó que él se había zambutido una pollo asado con pepinos y  yo, aprovechando que fue quincena, organicé una excursión con mis compañeros de trabajo a un restaurante de pizzas, pasta y mariscos y por supuesto nos dimos un atracón.

Lo que al parecer era un simple e inocente diálogo sirvió para que el gentil caballero sacara de su estómago un resentimiento contra su actual situación económica y sin más me dijo: Claro como yo soy pobre no puedo comer eso. Mi primer reacción fue de risa, pensando que estaba jugando, pero no, hablaba en serio y de manera amargosa.

Por supuesto que le aclaré que no tenía nada que ver, que yo no era rica pero tenía amigos y que hacíamos una “cooperancia” y casi todos los viernes nos dábamos el gusto de alimentar el alma con algo que se nos antojará mucho, sin embargo el hombre insistió en su amargura puntualizando que seguramente yo ganaba mucho dinero y podía comer de manera opulenta.

Para entonces mi paciencia se había agotado y como dice el refrán, “a palabras necias…lo mejor es cerrar la conversación” y apurarse a terminar con los pendientes para estar lista a la hora de la salida. En el camino a mi casa, estuve reflexionando acerca de la pobreza y aunque ciertamente en más de una ocasión, mi solvencia económica se ha visto apretada, particularmente cuando mis hijos eran pequeños y tenían más requerimientos de los que mi sueldo podía solventar.

No obstante nunca me sentí pobre, en realidad en toda mi vida nunca me he sentido así y espero que mis hijos tampoco. El motivo quizá se debe a que tengo muy clara mi lista de necesidades y las ajusto a lo que gano, no ando por la vida envidiando lo que tienen los demás para luego sentirme triste porque yo no disfruto de tales beneficios, simplemente aprovecho lo disponible.

Por ejemplo, cuando mis hijos eran muy pequeños, casi no quedaba dinero después de pagar todo lo que necesitaban, entonces los levantaba muy temprano y nos disponíamos a tener una aventura caminando por las vías del tren o corriendo como “chivas locas” en el parque buscando tesoros (piedras o pedazos de solo dios qué) enterrados por ahí en los montones de arena que dejaban algunos albañiles chambones, y cuando teníamos el corazón muy agitado o nos ganaba la sed, sacaba la botella de agua de colores y nos comprábamos un “chicharrón con pleonasmo” y un helado de una bola chiquita, todo por menos de 20 pesos que había apartado del gasto para darnos pequeños “lujitos”.

Esperábamos los días del cine al 2X1 y nos íbamos a la matiné que tenía función de permanencia voluntaria y podíamos ver 3 películas y como por supuesto no nos alcanzaba para palomitas, mi bolsa era como la Dora la exploradora cargada de chicharrines y agua, que mis hijos disfrutaban sin sentirse pobres o ricos.

Cuando era tiempo de las “primas vacacionales” viajábamos a las paradisiacas costas de Casitas en Veracruz y nos quedábamos en un hotel muy modesto pero con algo parecido a una alberca y al pie de la playa, comíamos casi todos los días atún con galletas y helado de la tienda. Nos divertíamos como “chinos” y mi hijos jamás se preguntaron si nuestros paseos eran de ricos o de pobres ni porque no nos alojábamos en un hotel de 5 estrellas ni comíamos en restaurantes.

Siempre me he sentido muy afortunada por la oportunidad de vivir, no veo la necesidad de envidiar lo que otros pueden comprar. Y el mayor gusto que puede darme el dinero es utilizarlo para asistir a quienes tienen una urgencia y sienten que el mundo se les cierra. No hay nada como la satisfacción de dar y para eso tampoco se necesita ser rico, solo saber compartir. 







P.D. Por ahí escuché una frase muy sabia: Cuando ayudes a alguien no debes recordarlo, pero cuando recibas ayuda, nunca debes olvidarlo.

lunes, 22 de enero de 2018

Soy director

Todas las mañanas al llegar a las oficinas donde trabajo, los oficiales que están en la entrada nos piden pasar las bolsas o mochilas por una máquina como las que están en los aeropuertos para revisar que no tengamos nada ilegal o peligroso en las mismas, solicitud que me parece de lo más razonable del mundo por el bien de todos los trabajadores. Sin embargo una de tantas mañanas fui testigo de algo que me dejó sin palabras.

Resulta que a una señora de unos treinta y tantos años, después de cruzar los torniquetes de la entrada, se le acercó uno de los policías y le pidió que pasara su bolsa por la dicha maquinita, la mujer en cuestión se negó a la revisión de su bolsa bajo el siguiente argumento “soy directora”, el oficial se disculpó y bajó la mirada apenado por molestarla.

Acto seguido, cuestioné ese privilegio jerárquico del que gozan los directores, ¿acaso el hecho de tener dicho puesto significa que son incapaces de portar algo no permitido por la empresa? ¿son mejores personas que el resto de nosotros? ¿poseen una moral intachable?

Lo único que me queda claro es que si en algún momento hubiera un tipo de atentado (toco madera),  dentro de las oficinas sabríamos que fue responsabilidad de algún director y honestamente no entiendo qué les costaría apegarse a las normas de seguridad que fueron implementadas por alguna razón, no requiere de ningún tipo de esfuerzo sobrehumano o habilidad en especial.

Personalmente creo que el ser director no tendría porque ser la excepción a las reglas sino todo lo contrario, por algo llegaron a ese puesto supongo, ¿será su capacidad de dirigir? ¿sus ideas creativas e innovadoras? o ¿simplemente son el resultado de una buena palanca?

¿Cuántas veces hemos sido testigos o escuchado cientos de actos ilícitos por parte de jefes y/o gobernantes? ¿Quién les dijo que son seres celestiales que pueden brincarse los procesos? ¿No deberían predicar con el ejemplo? Después de todo eso hace un buen líder ¿o no?.



Escrito por: Sue FC ❤

lunes, 15 de enero de 2018

A mi me gustan

Hace poco mientras iba rumbo al trabajo, por primera vez escuché la canción de “Mayores”, pese a que ya había visto muchísimos memes en internet los cuáles me daban una idea sobre lo que trataba, admito sin culpa alguna que nunca me llamó la atención escucharla ni descargarla para entender los chistes de las redes sociales, sin embargo ese día puse especial atención en la letra.

Más allá del doble sentido pervertido que tiene dicha canción, mi creativa cabecita rescató las siguientes frases: “Me gusta un caballero que sea un buen amigo”, “De los que te abren la puerta y te mandan flores”; mismas que inspiraron este artículo …

No sé si cargo algún tipo de maldición gitana debido a que nunca mandé las cadenas que llegaban por e-mail, ya saben esas de “si no reenvías este mensaje a 15 contactos tendrás mala suerte en el amor por los próximos 10 años” o algo parecido. Pero los hombres que rondan en mi vida carecen de los detalles y buenos modales de antaño.

Me parece muy triste que el romanticismo haya pasado de moda y hoy en día sea más sencillo sentir cosquillas en la entrepierna que mariposas en el estómago, el proceso de conquista se ha convertido en una leyenda urbana que es casi imposible de creer.

¡Quién hubiera pensado que antes se mandaban flores en lugar de publicarlas en Facebook! Los maricachis se están quedando sin trabajo porque hoy en día los enamorados prefieren dedicar canciones de YouTube. ¿Para qué escribir cartas y poemas  cuándo puedes etiquetar a esa persona especial en algún meme?

Y al escuchar esa popular canción que vuelve locas a las jóvenes de hoy en día, no puedo evitar preguntarme si la culpa de todo eso la tenemos las mujeres cuando permitimos que nos faltaran al respeto los “compositores” de dichas canciones, al admirar a cantantes como Maluma que promueve la infidelidad y tachan de patético al romance. ¿Realmente preferimos una noche de sexo sin control con alguien a quien no le importamos un comino? ¿No es mejor invertir el tiempo en un caballero de verdad? ¿Alguien que se preocupe por cuidarlas, protegerlas y respetarlas?

Si me preguntaran qué me gusta, definitivamente no diría que mayores y menos que olvide tratarme como una dama cuando estemos en la cama, a mi me gustan los caballeros inteligentes, divertidos y carismáticos, de esos que están en peligro de extinción porque no se sienten valorados.

A mi me gustan ficticios como los que describen en los libros. 


Escrito por: Sue FC ❤

lunes, 8 de enero de 2018

DISERTACIONES: CUADERNO EN BLANCO

Después de un final de año un poco intrincado plagado de acontecimientos  preocupantes en nuestro planeta, tenemos por delante todo un año lleno de días en blanco en el que escribiremos nuestra historia, situación que debería ser alentadora porque las fiestas de fin de año siempre nos llenan a todos de buenos propósitos sin embargo y no obstante la advertencia de Confucio  “quién no conoce la historia está condenado a repetirla”, me temo que los mexicanos nada más no aprendemos y no sólo repetiremos la historia, sino que nos esforzaremos por hacerlo peor.

A finales del 2017 los medios de comunicación nos dieron cuenta de un montón de hechos preocupantes… que si la ley del interior; que si la coalición de partidos; que si los precandidatos que son candidatos; que si Donald Trump continúa con sus necedades plagadas de decisiones alocadas; que si la reconstrucción; que sí el frio, que si el calor; que el tráfico; las inversiones térmicas, etc. etc. etc.

Y no obstante el montón de vicisitudes, lo que más me llena de angustia, es que ante ellas lo único que pude sacar en claro es que nuestra mayor preocupación no es reflexionar acerca de qué podemos aportar para hacer de nuestro mundo un lugar mejor, sino estar señalando a quien tiene la culpa y por supuesto nuestro villano favorito siempre es el multivituperiado GOBIERNO.

Muchas veces me pregunto si de verdad no nos damos cuenta que la materia prima de cualquier país somos los ciudadanos, cada uno de nosotros y nuestras acciones son los puntos del tejido social que escribe la historia. ¿De dónde vamos a sacar personas que integren una buena administración gubernamental si nada más no hay conciencia personal, si vivimos con un grupo de personas convencidas de que “el que no tranza no avanza”, que anteponen su comodidad al bien común; que patean, empujan y gritan con tal de “sacar ventaja”?

Sería tan prudente que esas buenas intenciones de fin de año se transformarán en actitudes, aptitudes y acciones que cambiaran nuestra historia; que todos nos ocupáramos de actuar para sumar y dejar de ver que están haciendo mal los vecinos; que aquel gran número de mexicanos que están empeñados en esforzarse lo menos posible para obtener ganancias económicas, dejarán los atajos, de dañar a sus congéneres y se sumarán a producir o por lo menos respetaran el valor fundamental que es la vida del otro.
No veo cambio posible sin concientización de la responsabilidad individual, sin embargo, la vida nos sigue dando oportunidades y tenemos por delante un 2018 lleno de páginas para forjar un mejor presente que nos brinde un poco de tranquilidad para el futuro. Ya es hora (si no es que ya se nos pasó un poco el tiempo) de cuidar a nuestro planeta y a su gente. 

Ser una buena persona siempre está de moda. De inicio emulemos a Benito Juárez, y con esto no me refiero a su peinado, respetando al prójimo y despabilemos al activista que todos tenemos dentro, y no para hacer marchas porque al pan bimbo sigue teniendo orilla, sino para contagiar conductas positivas que pueden den un giro al futuro poco claro que nos acecha. Feliz año y todos a sacar las crayolas… 



P.D. Por cierto si de casualidad encontraron en su árbol de navidad una bicicleta con canastilla que ustedes no pidieron, avísenme, es mía, ya ven que los reyes magos con tanto trabajo, luego se confunden.







lunes, 18 de diciembre de 2017

Sólo diez minutos

Todas las mañanas de lunes a viernes, estaciono mi coche en el deportivo de “Villa Olímpica” toda vez que en el corporativo en el que trabajo optaron por reducir los lugares de estacionamiento para los empleados de menor nivel o como yo les digo “los simples mortales”, así que es prácticamente imposible asegurar un lugar, por lo que tenemos que recurrir a otras alternativas.

Así que tengo que caminar unos diez minutos para llegar a la oficina, ustedes pensarán ¿qué tiene de malo un poco de ejercicio matutino?, la verdad es que no hay nada de malo en simplemente caminar, pero he de confesar que me da miedo por lo que al salir de mi auto le marco a la única persona que sé que haría algo al instante si tuviera algún incidente.

¿Miedo? Si miedo, miedo por ser mujer y para colmo aparentar una edad menor de la que en realidad tengo, todos los días tengo que soportar los piropos y miradas de los gentiles caballeros, miedo de caminar sola y que algo llegue a pasarme.

Sólo son diez minutos de hablar por teléfono para sentirme a salvo, pero a veces esos diez minutos pueden cambiarlo todo …

Ellos tuvieron diez minutos para darse cuenta de mi rutina en la mañana, salir del estacionamiento, sacar mi celular y marcar el número de mi mamá, platicar de alguna tontería mientras caminaba apresuradamente.

En menos de diez minutos supe algo no estaba bien, alguien me veía, no supe quien era porque siempre hay alguien observando y murmurando.

Antes de que se cumplieran esos diez minutos de cada mañana, el auto se orillo y ellos descendieron, antes de que pudiera marcar el número, me tomaron por la fuerza y arrastraron al coche.

Fueron diez minutos que lamenté profundamente porque sabía que no me encontrarían fácilmente, me jalonearon y ultrajaron por más de diez minutos hasta que llegamos al destino final en el que solo Dios sabe que me esperaba, ¿y qué pasaría después? Probablemente me sumaría a la lista, esa donde se encontraba Mara Castillo u otras cientos de chicas desaparecidas.

Diez minutos que cambiaron el rumbo de mi vida …

La historia anterior, no es real, afortunadamente nada me ha sucedido, pero lo cierto es que es algo que pienso que me ocurrirá cada mañana, porque vivo en un país donde las mujeres son las culpables de lo que les pasa, simplemente por ser mujeres.

Ni una menos.


Escrito por: Sue FC ❤

miércoles, 1 de noviembre de 2017

DISERTACIONES: ¿IMPERIO TELEVISIVO?

¡Ver para creer o vivir para contar! En días pasados el Director General de Televisa anunció que dejaba el puesto que ostentaba en la cadena de televisión, aunque no la presidencia, toda vez que los tiempos cambiaban y era momento de dejar que nuevas personas se hicieran cargo de ella para renovarse.

Creo que si mi padre viviera no lo podría creer, toda vez que en “sus tiempos” esa cadena de televisión dominaba ese medio de comunicación masiva, eran los dueños de la atención de la mayoría de la audiencia y manipuladores de la información que determinaba la percepción de la opinión pública.

Casi todas las personas mayores de 50 años tuvieron a bien llorar con "La Colorina", enfurecerse con la maldad de los villanos de Cuna de Lobos o alguno de esos súper dramones que se transmitían en el horario estelar de la noche por el canal 2. ¿Quién no sintonizaba a Jacobo Zabludovsky para que nos informara de los que pasaba en el país y en el mundo?

¿Será cierto entonces que todo por servir se acaba o será que los directivos de tan poderosa televisora nunca escucharon el lema “renovarse o morir” o simplemente que el internet “les comió el mandado”? Quizá un poco de todo. Lo que sí es evidente es que la sociedad evolucionó y la cadena de televisión se quedó instalada en el cómodo éxito que tenían sus contenidos "explotadores de la miseria humana".

Imagínense, hace varias décadas una telenovela podía desarrollar en 500 capítulos la historia de una “pobre madre” que había perdido a su hijo y al parecer lo buscaba de casa en casa o preguntando a todos los malvados que se empeñaban por esconder el paradero del susodicho. Ahora con las redes sociales y los nuevos mecanismos de búsqueda de personas extraviadas bastaba que se pusiera una alerta Amber y solicitar a los millones de internautas su colaboración.

O que tal el caso de la mujer sufridora a la que todo le pasaba, desde que la maltratara el marido, la suegra, el tío, el cuñado, el mayordomo y la cocinera, hasta que fuera despojada de sus ahorros encerrada en la soledad de su cuarto. En esos tiempos bastaría que grabara con su celular el trato cruel de que es objeto, para que su marido fuera exhibido en los medios de comunicación como Lord Maltratador, lo que llevaría a una investigación, en primera instancia de las autoridades, luego de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y quizá la víctima fuera considerada para una diputación plurinominal o al menos calmarían su pena dándole una camioneta, un viaje a la playa y un crédito de PYME para que iniciara su propio negocio y dejara de batallar.

¿Cómo esperaba la susodicha televisora continuar con la misma fórmula si la sociedad y los medios de comunicación ya no son los mismos? Ahora los niños ya no son felices si como premio a su esfuerzo les dan una dotación de bubulubus, una mesa de centro de muebles Troncoso y una avalancha. Y menos aún están interesado en ver un concurso que consiste en echarse de una resbaladilla con una pelota en mano e introducirla a un bote. Actualmente los menores exigen retos digitales que impliquen el uso del intelecto.

Por supuesto la televisora hizo algunos cambios en sus formatos y quizá en su forma de comunicación e incorporó algunas herramientas tecnológicas, pero en los contenidos definitivamente no dieron en el clavo. Clara evidencia de que el dinero no sirve de nada si no se tiene creatividad y al parecer no encontraron en sus filas a alguien con un dedo de frente capaz de interesar a la nueva audiencia.

No obstante que yo no soy fiel seguidora de los programas de Televisa, espero que los nuevos directivos cambien sus apuestas hacia programas inteligentes y con una temática actual. Definitivamente el mayor problema de las mujeres en esta época no es como sorprender a su marido a la hora de la comida ni como quitar la mancha de guacamole del uniforme de sus hijos. Y los hombres han diversificado su papel de macho proveedor, ahora participan de manera activa en la logística del hogar, la crianza de los niños y mantener actualizadas sus competencias cognoscitivas para no ser obsoletos en el mercado laboral.





ANUNCIO COMERCIAL

Siempre hay mejores formas de entretenerse que viendo dramas ajenos, por ejemplo leyendo El Sabor de los Sueños y por cierto, si están interesados en saber un poco más de la autora pueden ver sus entrevistas en   https://www.youtube.com/channel/UCnW1x7Rw5z2X-bqSQQiFp8A, además hay un video del libro que es muy lindo y “emocionantivo”. Si aún no han adquirido El Sabor de los Sueños, les dejo mi correo electrónico, lourdescossio2000@yahoo.com.mx seguimos en la venta de recuperación (ya nos falta menos).


Escrito por LuCo

lunes, 30 de octubre de 2017

El primer paso

Hace no mucho tiempo en mis ratos de ocio en Facebook, un viejo amigo posteo la siguiente pregunta “¿Por qué las mujeres no dan el primer paso?” entre las muchas respuestas que recibió por parte de sus conocidas, una que otra dijo que ellas si lo hacían, pero, hubo una en particular en la que varias coincidieron: “Porque nos llaman zorras”.

Siendo sincera, cuando leí la pregunta, esa respuesta fue la primera que vino a mi mente,  cosa que me dejo pensativa y un tanto molesta por esos malditos roles que datan de la época de las cavernas, donde a alguien no muy brillante (si me lo preguntan), dijo que el hombre tiene que dar el primer paso, ser quien tenga la iniciativa e invite a salir. Y la mujer por su parte se quede sentada a esperar como princesa en castillo, de lo contrario es tachada de fácil, zorra o cualquier otro horrendo adjetivo calificativo que se le parezca.

Durante mis primeros años en la incursión al romance, fui una ingenua y firme creyente de todas las enseñanzas de las películas Hollywoodenses para “tener” al hombre de mis sueños o en todo caso no salir lastimada, puse en práctica los consejos de las protagonistas tales como: hacerme la difícil, no llamarlo aunque muriera por hacerlo, creer que todos son iguales, tratarlos mal y ni hablar de acostarme con ellos porque eso es lo único que les interesaba y después me botarían.

Sin embargo a base de tropiezos, corazones rotos y un sin número de decepciones amorosas, descubrí que todos esos consejos con resultado de felices para siempre sólo funcionan en las películas.

Con ese descubrimiento en mente decidí olvidarme de todas esas tonterías y hacer lo que me diera la gana, es decir, si quería verlo lo invitaba a salir, en la primera cita si moría por darle un beso se lo daba, si quería saber de él o simplemente lo extrañaba le escribía, y así sucesivamente, me prometí a mi misma que no me quedaría con ganas de haber hecho algo que lamentaría después.

¿Con eso evité desilusiones y tener el corazón roto? No, y aunque si disminuyeron (un poco), tengo perfectamente claro que el resultar herida es inevitable, así es el juego de amor, puedes no llamarlo y esperar pacientemente a que tu príncipe azul venga al rescate o bien salir del castillo y tener iniciativa propia.

Si hay algo de verdad en eso del “amor verdadero” o la “media naranja”, estoy segura que esa persona te amará sin importar cuan difícil seas, quizá incluso te sorprenda todo lo que puedes lograr con sólo dar el primer paso.


Escrito por: Sue FC ❤