Un personaje que ha cautivado mi atención y mi profunda admiración desde el momento que lo conocí es el filósofo Sócrates, quien además de su más popular frase “Sólo sé que no sé nada”, nos dejó múltiples reflexiones acerca del buen existir. Una de mis favoritas es la llamada de los Tres Filtros. Se trata de que antes de transmitir alguna información le apliquemos tres consideraciones: la verdad, la bondad y la necesidad.
Actualmente ante la lluvia de datos de que somos objetos valdría la pena que todos nosotros antes de abrir la boca o darle rienda suelta a nuestros dedos, reflexionáramos en el contenido de nuestras aseveraciones. Particularmente en los medios virtuales en que el emisor se vuelve receptor, el receptor, emisor y hay un intercambio múltiple de mensajes, sería muy prudente que antes de expresar nuestra percepción, sentir y conocimiento, caviláramos sobre las consecuencias que podrían acarrear nuestras palabras tanto a nosotros como a los demás.
En las diferentes plataformas de internet, diariamente son publicados miles de opiniones y videos que evidencian la conducta aparentemente cuestionable o reprobable de alguna persona, quien es sujeta al linchamiento público sin siquiera saber el contexto en que ocurren los hechos y mucho menos tomar en cuenta que el protagonista tiene familia, es hijo, hermano y posiblemente padre o madre de alguien.
¿Cuántos de ustedes se toman la molestia de seguir los casos de personajes que han sido víctimas de un linchamiento en internet? ¿Tienen conocimiento que algunos de ellos han perdido la custodia de sus hijos y otros más, junto con sus familiares hasta de segundo grado, han sido víctimas de violencia física, verbal y bullying? E incluso algunos más frágiles se han quitado la vida al no aguantar la presión social. ¿Eso les parece justo?
En días pasados tuve la oportunidad de observar de cerca un caso con consecuencia no tan graves pero que sí llamó mi atención porque alguien cercano a mi podría haber resultado afectado. Les cuento…
Una pareja de paseantes andaba por ahí maravillándose de lo que hay del otro lado del mundo; generosamente compartieron el momento con quienes los conocen y aprovechando las herramientas tecnológicas y las redes sociales, decidieron tomar fotografías hasta de los insectos que viven en los parques.
El gentil caballero captó la imagen de una mujer que pasaba por ahí vestida con un atuendo de calor (shorts) y la envió al primo del tío de un amigo con la intención mostrar la apariencia de las mujeres de esas tierras lejanas, es decir, para que vieran que por todos lados hay féminas chulas de bonitas. Sin embargo, tuvo a bien ponerla en una plataforma a las que sus amigos y familiares tienen acceso.
Por supuesto cumplió con su objetivo y el destinatario le comentó que ciertamente estaban re chulas… sin embargo, por ahí surgió una voz femenina a la cual se le sumaron algunas otras, expresando que le daba asco que acosara a las mujeres al tomarle fotos a escondidas. ¿Cómo ven? A mí me surgieron muchas dudas y señalamientos.
En primer lugar, me pregunto si no hubiera sido prudente, toda vez que la de la voz incomodada era un familiar, dirigirse de manera personal con el presunto e incipiente acosador y decirle que no era lindo lo que hacía y hacerle ver que a algunas mujeres como ella, les podía incomodar y su moral sentirse afectada. Seguramente hubiera recibido una disculpa, la imagen retirada de la plataforma y el fotógrafo se habría dedicado a paisajista.
¿Era necesario ponerlo en evidencia pública y colgarle un adjetivo ofensivo? ¿Se puede pedir respeto sin ser respetuoso y más tratándose de un miembro de nuestra familia? ¿Su intención era darle una lección o llamar la atención para que se enteraran que tenía una postura feminista radical? ¿Tomó en cuenta que el susodicho tiene pareja, hija y hermanas y que alguna de ellas podía romperle la boca por expresarse de esa manera de su ser querido o las consecuencias que podría acarrearles? ¿Será que tanto ella como el resto de la turba de linchadoras y sus familias viven en una moral intachable y socialmente aceptable? ¿Le gustaría que alguien exhibiera y opinara por el mismo medio de la conducta de su papá, hermanos o hijos?
Algo es completamente cierto, el hecho de tomarle una fotografía a una persona sin su consentimiento no es considerado acoso si se intenta encuadrar en el marco jurídico, toda vez que esta conducta se caracteriza por el REITERADO hostigamiento y persecución que tiene por objetivo que otra persona acceda a aquello que se le exige. Y otro pequeño detalle es que para que este exista ALGUIEN debe sentirse acosado. ¿Será que la linchadora conocía a la mujer de la imagen y sabe que esta se sintió molesta y se fue corriendo con un ministerio público para denunciar que un paseante le había tomado una fotografía?
De igual forma sería muy importante conocer la intencionalidad del fotógrafo, tema que es altamente subjetivo. Por ahí otra feminista radical opinó que le daba vergüenza que le hubieran tomado una foto a las NALGAS de una mujer. Por supuesto la curiosidad me ganó y pedí que me enseñaran la polémica imagen en espera de ver un primer plano de la parte trasera de la joven, y lejos de eso era una chica que caminaba y se observaba la parte posterior de su cuerpo, pero lo primero que llamó mi atención no fueron sus pompas sino su cabello y después su calzado (no me pareció que combinara). ¿Será entonces que el León cree que todos son de su condición y la mujer que opinó de esa manera es lo primero que ve cuando alguien le da la espalda?
Desde luego que por ser mujer una feminista vive en mí y me ofenden las conductas en detrimento de mis compañeras de género, pero intento no perder la perspectiva, en el planeta viven millones de mujeres y cada cabeza es un mundo, pero hay conductas que sin lugar a dudas me enfuercen y que no dejan lugar a la interpretación. En México más 30 mujeres mueren diariamente a manos de su pareja o familiar y cientos más son víctimas de agresiones que ponen en peligro su vida ¿de verdad debo ocuparme y ofenderme por la imagen de la espalda de una mujer que ni siquiera se percató que fue objetivo del lente de un turista o por casos como el de la joven que exigió una reparación del daño porque le dijeron guapa?
Sería de mucha ayuda que todas las feministas radicales se dieran un baño de pueblo y se acercarán a los grupos de apoyo e invirtieran su energía en asistir a las mujeres, en su mayoría menores de edad, que son víctimas de violencia y exhiban a malditos que con una mano en la cintura violan a sus hijas, hermanas o esposa de manera tan natural como comer, y ellas no se atreven a hablar del tema y mucho menos a denunciarlo.
Por si alguno de ustedes les dio curiosidad la polémica fotografía aquí se las comparto, en caso de que alguna mujer se sienta ofendida, de antemano me disculpo, sin embargo estoy convencida que nadie, ni siquiera las integrantes de la Vela del Perpetuo Socorro, podrán coartar mi libertad de expresión y lo crean o no, reflexioné acerca de los 3 filtros antes de escribirlo.
PD. Yo creo que este fue un caso de posesión y alguna tía regresó del más allá para expresar su inquisitivo punto de vista.
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